miércoles, 6 de febrero de 2019

¿En dónde quedaron los aretes de la luna?


Dice una antigua leyenda de los Suriyama que alguna vez la Luna fue muy hermosa, y que hoy ya no lo es. Dicen que usaba aretes de polvo cósmico que resaltaban su belleza más allá de las constelaciones.

La leyenda también dice que enamoraba planetas, pero no para quererlos, sino para satisfacer su banal necesidad de ser más deseada que las lunas de Júpiter, que también eran hermosas.

Así, los planetas que en la Luna confiaron su amor, la pasaron mal, muy mal.

Plutón pretendió irse despechado a otro sistema solar. No lo logró. La lucha entre sus dudas y esperanzas lo condenó a una órbita lejana fría, muy fría.

Saturno –a su debido tiempo- le regaló ilusionado a la Luna un anillo de compromiso. Se gastó en él una fortuna y enormes esperanzas. Podemos decir que el anillo es muy grande, y hoy Saturno lo muestra ofendido al universo, tratando sin éxito de avergonzar a la ingrata.

Júpiter también resultó muy humillado. Tras de haberle llorado y suplicado inútilmente, prefirió esconderse tras de enormes nubes de gases tóxicos. ¿Un suicidio planetario? No lo sabemos. Hemos enviado muchas sondas y no hemos tenido respuesta. Es posible que la Luna alguna vez haya sentido algo de remordimiento, pero su altivez no ha permitido que los astrónomos lo certifiquen. Suponemos que Júpiter está –lamentablemente- muerto.

Pero hubo una vez un planeta brioso de nombre desconocido que amó a la Luna como a nadie. Igualmente fue despreciado, pero su respuesta fue atroz. Decidió estallar en mil pedazos, y lanzar al espacio sideral millones de asteroides en todas direcciones, esperando que muchos de ellos golpearan a la Luna.

Sabemos que logró su objetivo, y aquel suave cutis que durante millones de años mostró el altivo satélite terrestre, fue deteriorado para siempre.



Hoy la Luna solamente enseña una de sus caras. La otra la avergüenza.

Nadie sabe qué hizo con sus aretes.  Los astrónomos sabios dicen que la Luna sufre por su pasado. Sus aretes deben haber sido escondidos por la propia Luna en el cráter de Copérnico. Hoy quiere pasar desapercibida.

La vida -incluso para los astros- es de ida y vuelta.


No hay comentarios: