sábado, 21 de noviembre de 2009

Entre locos


Aquella noche, aquel hombre se fue a la cama tranquilo.

Finalmente había concluido que en la vida había reglas, una de las cuales era que las reglas no lo eran necesariamente, y que cada quien podía aceptarlas o rechazarlas, o inventarlas, o ignorarlas, o simplemente saber que en esto que alguien alguna vez definió como vida, no existían las reglas.

También se dio cuenta de que en la vida había absolutos, pero que todos eran relativos. Lo único absoluto en este universo –concluyó- era que todo era relativo, lo que en sí era ya un absoluto.

Fue así como se dio cuenta de que el Creador era muy incongruente, bastante más que él.

Irse a dormir aquella complicada noche fue lo más cuerdo que hizo en su vida.

El Creador, leyendo sus pensamientos, reconoció que esa noche, su relativamente absoluta Obra había quedado al descubierto.

También decidió irse a dormir.

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