jueves, 14 de febrero de 2019

Doctorado en arrogancia


Arrogante: quien restriega innecesariamente sus virtudes
Presumido: quien exagera sus virtudes
Inmodesto: quien no se siente obligado a ocultar sus virtudes
Mentiroso: quien miente acerca de sus virtudes
Soberbio: quien hace uso de sus virtudes para ofender a los demás



DOCTORADO EN ARROGANCIA

La Inmodestia llegó aquella tarde con un poco de retraso al elegante club de los Adjetivos Calificativos, dispuesta a pasar una tarde agradable jugando a las cartas. Encontró  -ya sentadas en la mesa y jugando- a sus compañeras de siempre, y se hizo notar para ver si le permitían incorporarse al juego inmediatamente. Las demás estaban metidas en la partida,  y no querían interrumpirla, así que ninguna hizo caso de la intencionada y notoria presencia de la Inmodestia.

Ya cansada de esperar su turno para entrar al juego, les dijo:

“Parece mentira que no me dejéis jugar. Claro: sabéis de sobra que casi siempre os gano, pues soy con mucho la mejor. Por eso hacéis como que no me veis.” Esto era cierto: de cada cinco juegos, la Inmodestia ganaba tres.

La Arrogancia respondió a la Inmodestia: “¡Yo soy igual de buena que tú! Es obvio que tú y yo ganamos casi siempre.”

La Presunción intervino: “No sé de donde sacáis esas estadísticas: yo soy brillante en todo lo que hago, y este juego no es la excepción.”

La Mentira –sintiéndose rebasada- dijo: “Yo con vosotras siempre pierdo, pero en el otro club en donde juego, se me considera un genio. Este juego es circunstancial”.

La Soberbia –dirigiéndoles una mirada de superioridad- les dijo: “La gente inferior habla y habla. No voy a comparar mi inteligencia con ninguna de vosotras. Perdería la figura y mi tiempo.”

La Inmodestia finalmente se incorporó a la partida, y así las cinco amigas pasaron una insoportable tarde “de lo más agradable”.  




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