lunes, 12 de enero de 2009

El perro casi perfecto


Era un enorme Doverman con una musculatura impresionante. Sus dientes caninos, largos y afilados, inspiraban gran respeto.

Era nuevo en el barrio. Los perros de aquella zona se le acercaban con todo tipo de precauciones, moviéndole visiblemente el rabo en señal de sumisión, esperando así no tener problemas con el recién llegado.

Las hembras disfrutaban viendo a semejante macho tan bien plantado, y soñaban con el día en que, entrando en celo, tuviesen oportunidad de poseerlo.

Todo iba bien para el hermoso animal en su nuevo territorio, hasta que su amo asomó por la puerta de su casa para gritarle:

“¡Pirriscuís, ven a casa!”

Una enorme, estruendosa y multitudinaria carcajada canina se escuchó por todo el barrio, mientras el humillado Doverman, bajando la cabeza y las orejas, caminó avergonzado hacia su casa.

Pirriscuís jamás se atrevió a volver a salir a la calle.

domingo, 11 de enero de 2009

Una dulce familia


“¡Mamá: ya te dije que no me gustan las arañas!”, lloraba el alacrancito.

“Pues tienes que comerlas te gusten o no, pues son muy buenas para que, cuando seas mayor, tengas un buen veneno y puedas ir a cazar insectos con tu padre”, le respondió Mamá Alacrana, simulando estar muy enojada.

A su lado estaba la nena Alacrancita, la más pequeña de la familia -a quien apenas se le estaban formando sus tenazas y la punta de su cola- escuchando atentamente lo que platicaban Mamá Alacrana y su hermanito Alacrancín, justo cuando llegó Papá Alacrán del campo, muy satisfecho, pues ese día había cazado muchos insectos y un par de arañas de buen tamaño.

“¿Cómo están mis hermosos alacrancitos?, preguntó Papá Alacrán. “¿Aprendieron mucho en la escuela el día de hoy?”

Mamá Alacrana se adelantó a responder:

“Alacrancita sacó un 10 en la clase de escondrijos. Dice la maestra que cuando crezca será muy buena para pasar desapercibida bajo las piedras.”

“Respecto a Alacrancín, no tengo buenas nuevas: lo castigaron porque amenazó a otro alacrancito con su cola, y sabemos de sobra que eso es de pésima educación. Los alacranes deben respetarse entre ellos.”

“Además –insitió Mamá Alacrana- tienes que decirle a Alacrancín lo importante de comer una dieta balanceada, pues a mí no me quiere hacer caso.”

Entonces Papá Alacrán, lleno de orgullo viendo lo hermosas que estaban sus dos criaturas, les dijo:

“Es importante, hijitos queridos, que coman un poco de todo. Ya les he dicho que las arañas son muy necesarias para generar veneno. Sé de sobra que las abejas y las moscas son muy tiernas, pero no son suficientes para crecer sanos. Un poco de arañas, otro poco de insectos, y de postre…mmmm…una deliciosa oruga: ésa es la alimentación recomendada por los dietistas de la Universidad de Alacrania.”

Y así, después de ese dulce sermón, Papá Alacrán y Mamá Alacrana se guiñaron un ojo y se tomaron de una pata, felices, porque sabían estaban criando alacrancitos buenos, y los acompañaron a su pequeña grieta en la roca para dormir, y para ello les contaron un dulce cuento de hadas-alacranas buenas que protegían a los alacranes de los pisotones de los peligrosos humanos que de repente aparecían por esos lugares.

jueves, 8 de enero de 2009

La aguafiestas


Aquella tarde, justo antes del anochecer, se juntaron en el enorme hueco de un patético cerebro, el Desorden, las Malas Intenciones, la Haraganería, el Déjaloparamañana, la Desidia, lo Mal Hecho, la Monda, la Repera, la Órgia, el Desénfreno y muchos otros seres de la misma calaña, para celebrar el cumpleaños de su amiga la Flojera.

Decidieron hacer muy pocas cosas, pero a cambio de eso, las hicieron mal y de mala gana.

Así, cuando la fiesta estaba en su mejor momento y la Apatía era el centro de atención, apareció alguien que no estaba invitado, justo para echar a perder aquel gran evento: la Disciplina.

Ella, montada en su enérgico Látigo y apoyada por los Tronidosdededos, se convirtió en la Aguafiestas que nadie necesitaba.

Todos los invitados salieron corriendo en busca de otro cerebro más hueco y mediocre en donde continuar su concurrida celebración.

Obviamente no tardaron mucho tiempo en encontrarlo.

martes, 6 de enero de 2009

El regreso del caos


Era un excelente perdedor, además de paciente e inteligente.

Sabía que hacía no muchos eones había sido sorprendido de manera increíble por un novato que incomprensiblemente le había arrebatado el planeta Tierra, y con él, por cuestiones cósmicas, al Universo entero.

Sin embargo –y eso estaba clarísimo- el Tiempo estaba de su lado.

Todo estaba listo para revertir la situación a su favor: la Entropía, el Destino, las Tinieblas, el Infinito y muchos otras relevantes criaturas celestiales lo apoyaban, pero, sobre todo, ahí estaba su mejor aliado: el insignificante y pernicioso ser humano, cuya creación había sido el mayor error cometido por su enemigo en aquel complicado ajedrez cosmogónico.

Bastaba ver cómo los hombres arruinaban su propio planeta; cómo congestionaban los espacios; como llenaban de basura los campos, ríos y mares; como aniquilaban a las bellas bestias con las que compartían el mundo; como arrasaban con bosques y selvas.

Tarde o temprano, Dios habría de desesperarse y rendirse. No sería la primera vez.

En ese momento, él, el poderoso Caos, retomaría, por el bien de todos, las riendas del Universo.

sábado, 3 de enero de 2009

Patente 335178


CÓMO LLENAR DE HORMIGAS LA CAMA DE LA SUEGRA

1. Actúe discretamente durante toda la mañana sin demostrar su odio o su rencor a la suegra. Sonríale moderadamente un par de veces como si nada ocurriese. No exagere en este aspecto, pues las suegras son muy perceptivas hacia quien pretende molestarlas. Está en su ADN. Recuerde que son exageradamente sensibles y, sobre todo, muy rencorosas.

2. Regale a su esposa (quien no debe tener la menor idea de lo que se pretende) dos boletos para una buena función de cine esa tarde, y dígale que los había comprado para ir con ella, pero que, lamentablemente, se siente con jaqueca, pero, para que no se desperdicien, le sugiere que vaya con su madre. Asegúrese de que esto ocurra. Préstele el auto si fuese necesario y déle dinero para las golosinas y las sodas.

3. Compre en una tienda lejana varios cubitos de azúcar. Es importante que sea lejos, pues usted será el principal sospechoso de la presencia de las hormigas en la cama de la suegra, y ella, sin cejar en sus investigaciones, indagará en todas las tiendas vecinas en busca del responsable, mostrando incluso su fotografía y sus huellas dactilares.

4. Compre también un bote de aerosol anti-insectos, con las mismas precauciones del párrafo anterior.

5. Localice un hormiguero populoso en algún parque cercano. Si son hormigas rojas, será mejor, pues sus picaduras arden. En todo caso, lleve guantes para protegerse de los piquetes. Evite ser visto por los paseantes.

6. Deje un par de cubos de azúcar a un par de metros del hormiguero, y espere a que las exploradoras den con él.

7. Saque un frasco de vidrio (con su tapa), y ponga en su interior los cubos de azúcar recién descubiertos por las hormigas, evitando en todo momento las dolorosas picaduras.

8. Espere a que lleguen unas cien o doscientas hormigas. Cuando haya suficientes insectos dentro del frasco, ciérrelo, y diríjase directamente a la cama de la suegra.

9. Deposite con precaución las hormigas debajo de la almohada de la cama de la suegra.

10. Es importante que disponga de una buena coartada plena de ocupaciones en el hogar para esa tarde. Pase lo que pase, usted será investigado como responsable.

11. Vaya a acostarse como todos los días, pero no se duerma, pues cosas muy interesantes estarán por suceder.

12. Pronto usted escuchará gritos y toda clase de improperios emitidos por su suegra. Su mujer saltará de la cama horrorizada para rescatar a su madre de su inesperado problema. Trate de evitar soltar una carcajada. La menor sonrisa puede traicionarlo.

13. Tarde unos cuantos minutos en sacar de la alacena el insecticida, y simule tener mucha prisa. Mientras tanto, disfrute de los gritos e improperios de su suegra.

14. Rocíe a las hormigas con el insecticida. Para calmar su conciencia por la muerte de estas inocentes criaturas, piense que el sacrificio de los apreciados insectos correspondió a un importante proyecto de dignificación humana, y tal vez haga que su suegra jamás vuelva a dormir en casa.

15. Quede como héroe aniquilador de hormigas ante su esposa. La suegra jamás se tragará el asunto, pero carecerá de elementos para culparlo.

16. Disfrute el resto de la noche. Evite sonreír o carcajearse durante cuatro o cinco horas.

17. Si esta patente no le funciona, y su suegra insiste en no marcharse de casa, pruebe al día siguiente con la número 335179 (Cómo llenar de alacranes la cama de la suegra).

viernes, 2 de enero de 2009

El perro a quien pertenezco


Mi amo es un perro muy especial, y por lo que me hace sentir día con día, me adora.

Me saca a pasear tres veces al día, tenga o no tenga yo ganas de hacerlo.

Comparte mi comida conmigo, sobre todo cuando el menú son chuletas o filetes de ternera, que es lo que más le gusta. A veces me deja alguna para mi deleite, y me hace saber que yo puedo comer lo que quiera de su plato de croquetas.

Siempre me permite acostarme en mi cama, en una orilla angosta, lo cual es de agradecerse, pues de otra manera tendría yo que dormir en su perrera, cosa que alguna vez he tenido que hacer.

Hace que me realice frecuentemente trapeando el piso de mi departamento varias veces al día, consciente de que me encanta recoger sus orinas y sus heces.

Disfruta mucho cuando le rasco la barriga, a lo que obligatoriamente dedico una buena parte del día, para que mi amo se sienta a gusto en mi casa.

Disfruta más que yo de mis visitas, a las que atosiga y babea hasta hacerlas marcharse. Cada vez menos gente aparece por mi casa, a pesar de la incontinente afectividad que demuestra mi amo por los extraños.

Como sea, estoy seguro de que cada noche, antes de echarse a dormir sobre mi almohada, él recuerda que yo resulto ser el más fiel amigo del perro. Ese reconocimiento para mí es muy importante, y él lo demuestra lamiéndome la cara mientras duermo.

jueves, 1 de enero de 2009

Autosuicidio


Abusando gramaticalmente de tautologías y pleonasmos, aquel bellísimo Mercedes Benz descapotable, decepcionado por la indiferencia hacia él de su propietario, decidió arrojarse a un profunda barranca. El autosuicidio quedó consumado.