domingo, 14 de septiembre de 2008

La lagartija maldita

Desde pequeña mostró malos instintos, además de brillante inteligencia. Aprendió a leer muy joven, y su autor favorito fue el Marqués de Sade, quien la inspiró sensiblemente.

Cuando cazaba insectos con su lengua, no los devoraba inmediatamente, sino que los entretenía en la boca para que se estresaran y sufrieran. Después les hacía creer que los liberaba, pero no sin cortarles algunas de sus patas. Los dejaba alejarse para que se esperanzasen antes de volver a atraparlos para arrancarles el resto de sus miembros. Después los dejaba inmóviles achicharrase al sol, y cuando morían deshidratados, ella los devoraba.

Hizo esto durante un par de años, hasta que la rutina la aburrió, así como los insectos y arácnidos.

Ahora tenía nuevas víctimas en mente, más grandes e inteligentes, como los ratones campestres, los conejos, las serpientes, y ¿por qué no?, algún niño humano.

Para ello se preparaba leyendo libros acerca de las andanzas del Conde Drácula, mientras afilaba sus dientes contra las rocas, saboreando su futuro como lagartija vampiro.

viernes, 12 de septiembre de 2008

En el medio de la nada

En el medio de la nada existía un lugar desolado, en el que no había colores ni ojos que los viesen. Tampoco había sonidos ni oídos que los oyesen.

El lugar estaba completamente desierto: ni plantas, ni animales, ni tierra, ni paisaje, ni horizonte.

Alguna vez alguien pasó por ahí, pero siguió de frente al no encontrar nada. Lo olvidó inmediatamente, pues nada había en ese lugar que pudiese ser recordado.

lunes, 8 de septiembre de 2008

El esperma

Cuando apenas tenía un par de minutos de haber sido formado y empezaba a darse cuenta de quién era y para qué estaba ahí entre millones y millones de semejantes, ocurrió que el cerebro inesperadamente envió una señal de salida con la que todos, absolutamente todos los participantes fueron eyectados en una sola dirección en busca de un objetivo aún invisible pero que seguro estaba más adelante, por lo que él notaba que era una obsesión multitudinaria por ser el primero en llegar a ese lugar desconocido, y en el intento de ir más y más rápido se dio cuenta de que carecía de brazos o patas y de que su único recurso de locomoción era una cola que se movía y le permitía impulsarse con cierta velocidad nadando hacia delante, con el problema de que todos hacían lo mismo en la misma dirección, lo que generaba enormes congestionamientos y pleitos entre los competidores, y fue en ese momento en que apareció en el horizonte un gigantesco globo de color rojo que era a donde todos querían llegar en esa desesperada carrera, cuando jadeando alguien le dijo que eso era el óvulo que había que fertilizar, pero que sólo uno lo lograría y ese ganador trascendería en algo que se llamaba lucha por la existencia genética, y así, dándose por enterado pero no entendiendo nada, movió instintivamente más rápido su cola en la dirección deseada, mientras que con el trascurso del recorrido cada vez había más densidad de colegas, lo que hacía más difícil el desplazamiento, cuando de pronto se dio cuenta que muchos ya habían llegado al objetivo y estaban moviendo la cola con fuerza en la superficie del globo rojo como tratando de penetrar una membrana superficial nada fácil de romper, y así siguió esforzándose para llegar y darse cuenta de que ya no había un solo pedazo de superficie libre para él ni para muchísimos otros que no habían llegado lo suficientemente rápido, así que se formó disciplinadamente esperando una oportunidad que nunca se dio de llegar a la membrana, y entonces fue cuando supo que algún compañero afortunado la había perforado y finalmente había logrado fecundar el óvulo, quedando todos los demás en situación desesperada de muerte por sequedad, y fue entonces que se dio cuenta de que su vida había sido corta e inútil y que no le quedaba otra suerte que la fatal deshidratación.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Centella

No tuvo tiempo para meditar acerca de su razón de ser, ni se dio cuenta de su intrascendencia ante la magnitud del escenario. Cuando apenas empezaba a adquirir conciencia de sí misma, se extinguió.

No pudo observar el mundo ni sacar conclusiones de nada. Todo pasó demasiado rápido.

Un instante antes de apagarse su esencia, concluyó que su vida había sido demasiado corta, como lo pensamos todos los que compartimos este desconocido escenario llamado universo.

La centella se extinguió en fracciones de segundo, sin siquiera darse cuenta –como ninguno de nosotros- de lo efímero e irrelevante de su existencia.

jueves, 4 de septiembre de 2008

La leyenda del bache

No era cualquier bache.

Era un bache profesional, muy competitivo, además de superdotado.

Era lo suficientemente profundo para dañar los neumáticos y los muelles de los autos, pero lo bastante pequeño para no ser detectado a tiempo o para ser menospreciado por los ingenuos automovilistas.

Venía de excelente cepa, y lo sabía, así que tenía pretensiones de alto rendimiento: poseía varias marcas Guiness y buscaba otras.

Para empezar, había escogido para nacer una avenida rápida con mucha circulación de vehículos y poco iluminada, para así garantizar suficiente clientela y con ello lograr sus pretenciosos objetivos.

Entre sus habilidades naturales estaban la del camuflaje diurno; la de desaparecer completamente dentro de una charca cuando llovía; la de ser totalmente invisible por la noche; y la de desplazarse veinte centímetros a la derecha o a la izquierda a su conveniencia, para así engañar a los automovilistas que pensaban haberlo librado tras de una rápida maniobra con el volante.

Tenía nueve años de haberse formado, lo cual ya era una marca Guiness. Había sobrevivido a tres alcaldes. El cuarto de ellos estaba a la mitad de su período, y estaba más preocupado por quedar bien con el gobernador que por reparar las vías de comunicación.

El bache poseía la marca mundial de autos dañados (trescientos cuarenta y tres); la de más autos averiados en un solo día (veintidós) y la de más “carajos” emitidos por los conductores (cuatro mil trescientos veintiséis).

Cuando llegó el día de su décimo aniversario, una comisión de vecinos y muchos de los automovilistas victimados por él durante aquellos años, le hicieron una emotiva fiesta de cumpleaños, toda una verbena popular con cientos de asistentes, pastel con velas, música y cobertura por la prensa y la televisión local. El bache era ya todo un personaje en la ciudad.

Finalmente, pocos días después de la fiesta, el Departamento de Bacheo Municipal consideró llegado el momento de taparlo. El bache aceptó su suerte con orgullo.

Los baches de esa ciudad lo tienen en su memoria como un gran ejemplo de longevidad, de calidad y de mérito deportivo.

No: nuestro bache no era cualquier bache.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Dicen por ahí...

Dicen por ahí…que Ambrosio, con su carabina al hombro, recorría el camino andado, mientras la lluvia caía sobre mojado. A lo lejos divisó el árbol caído del que todos hacían leña, y observó cómo un viejo con canas verdes (quien además tenía viruelas), aprovechaba la madera para hacer un cuchillo de palo para regalarle al herrero, mientras otro elaboraba un mango para tener la sartén mejor sujetada.

Vio el reloj marcar la hora de la verdad, y sacó de su mochila la manzana de la discordia, comiéndola sin considerar las últimas consecuencias, cuando pasaba frente a la casa del ahorcado, viendo que en su jardín una cuerda pendía del árbol genealógico, mientras a lo lejos un buey mostraba orgulloso su cuerno de la abundancia, cerca de donde se llevaba a cabo la carrera de los precios y los salarios, pero eso ya era harina de otro costal.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Criaturas incómodas

Radican en la parte más profunda del Fondo del Alma, pero prefieren estar rondando en cualquier lugar en busca de las personas apropiadas.

Se nutren de Ocio y de Aburrimiento, y suelen sazonar sus alimentos con un poco de Mala Voluntad, aunque a veces abusan de este condimento.

Como pirañas intangibles, atacan con todo y en manada cada vez que se presenta una Oportunidad, aunque realmente no la necesitan: cualquier momento y cualquier Circunstancia son buenos para ellas.

Sus víctimas favoritas son la gente ocupada, aquella que no dispone de tiempo o de humor para soportarlas.

Las Ganas de Molestar aparecen siempre en el momento y el lugar más inapropiados, cuando menos las necesitamos, cuando no hay ni siquiera una traza de razón para su presencia.